“Buenos días, buenos días, buenos días, ¿si? ¡qué maravilla!, ¿alguien trae notita en la agenda?, ibuprofeno cada 4 horas, vale apuntado, no llores cariño mío que eso lo arreglamos con un poquito de celo, deja de tirarle del pelo por favor, a ver, no toques todo lo de la mesa que lo acabo de colocar, ¡hala ya habéis tirado todas las pinturas al suelo!, venga guardamos los peluches y coloreamos el día de hoy en la agenda, ¿que no has traído merienda para el patio? tenemos batidos en el armario, tranquilo, llegas tarde ¿qué ha pasado?, mete el dedo en agua fría y se pasa enseguida, dame el tiket que hoy te quedas a comer en el comedor, nos sentamos y los azules reparten los cuadernitos del explorador de Science, hoy en clase vamos a descubrir…”

No es un monólogo, ni una persona loca hablando sola, no. Es lo que los maestros repetimos cada día a las 9 de la mañana, en el mejor de los casos, al llegar a clase. Podríamos decir que es un sueño, un sueño que se repite cada noche, pero no, repetimos que es la vida real.

Su autoestima depende de tu atención, su interpretación de la realidad depende de las herramientas que le ofrezcas para utilizar, sus relaciones sociales dependen de cómo le muestres las tuyas con los demás. Quieras o no quieras, todo lo que hagas influenciará en su vida.

En el aula y fuera de ella somos ejemplo a seguir. Desde hace un tiempo, por todas las redes sociales y medios de comunicación, estamos viendo la campaña #realinfluencers, con la que persiguen que sean los maestros y profesores los que marquen la vida de los niños y adolescentes y no los bloguers, youtubers o instagramers. La campaña ha tenido una buena aceptación y muchos de ellos ya han posado en sus perfiles con las camisetas hechas para la causa en la que se puede leer (en inglés para seguir siendo “trendy”) “I’M NOT A REAL INFLUENCER”.

Los maestros somos caras reconocidas, estamos en el punto de mira de niños, niñas, padres y madres, en definitiva, observados por alumnos y familias. Dentro del centro y, por supuesto, en las aulas, somos un ejemplo a seguir. ¿Cuántas veces has visto a un alumno o alumna imitando un gesto que tu haces con naturalidad como manía o costumbre? ¿Cuántas frases “de profesor” repiten durante el día?

Llega el momento de buscar tu destino de vacaciones, da igual, no pienses dónde sí o dónde no habrá alumnos, estarán en todos los destinos que puedas imaginar, tan solo disfruta de tu viaje sin pensarlo. Tómatelo con humor y, por supuesto, acepta que a la vuelta de las vacaciones, y una vez ya en el cole, el alumno que te hayas encontrado en vacaciones, se lo hará saber a todos y cada uno de los compañeros que se encuentre en el colegio, alumnos y profesores.

 

Somos privilegiados, sí, no lo niegues ni digas que es un tópico, somos privilegiados por tener un trabajo dinámico, siempre distinto, en continua formación y con personitas tan agradecidas que ven en ti su ejemplo. Tienes la razón en todo y si tu no mandas hacer algo, no lo harán hasta que “el/la profe lo diga”.

“¡Recogemos! Ignacio no voy a estar esperando a que te apetezca empezar a recoger, nos tenemos que ir. ¿De quién es esta mochila? A ver, el grupo verde que recoja todo lo que tiene en el suelo. Ahora no es momento de ir a objetos perdidos, has tenido todo el día. ¿Quién se ha ido sin colocar la silla? Lucía mañana quiero la agenda firmada por tus padres. ¡Vamos que cierro! Cuidado con la mochila que la llevas arrastrando. No os empujéis que vamos a irnos todos antes o después. ¿Al baño ahora Pablo? pero si nos vamos ya… Jaime, un día de estos te voy a dejar encerrado como no te des prisa. Hasta mañana, hasta mañana, hasta mañana…”