¿Qué es la inferencia? Es la acción de deducir, de ir más allá de lo literalmente escrito o explicado. Es, además, hacer uso de lo ya aprendido para sacar información nueva.

Os planteamos el siguiente fragmento, es corto, pero con estas pocas palabras podemos poner un ejemplo de cómo trabajar con algunas preguntas de inferencia.

«Pedro va al parque después del colegio. El suelo del parque está cubierto de hojas marrones, tiene que pasarlas para poder llegar a los columpios donde están sus amigos.»

Inferencia explícita:  ¿Cuándo va Pedro al parque? La respuesta a la pregunta que se plantea está escrita literalmente en el texto. «Pedro va al parque después del colegio» será la respuesta correcta.

Inferencia implícita: ¿En qué estación del año está Pedro yendo al parque? La respuesta a la pregunta que se plantea no está escrita literalmente en el texto, hay que deducirla. «Pedro va al parque cuando es otoño porque el suelo está cubierto de hojas» será la respuesta correcta.

 

Las preguntas con respuestas explícitas nos dan menos información sobre la comprensión, que las de respuesta implícita. Cuando se plantea este tipo de preguntas, hacemos que los alumnos y alumnas tengan que releer el texto comprendiendo cada detalle o imaginando mentalmente la historia.

Es una actividad de mayor complejidad que las actividades o preguntas explícitas. Por ello importante conocer las características de nuestros alumnos y alumnas ya que, por ejemplo, los alumnos con trastornos de autista (TEA) puede que no realicen del todo bien la actividad o necesiten preguntas guía para poder llegar a la solución.