El estudio de las artes, a pesar de estar relegado a un segundo plano sin apenas relevancia, es muy beneficioso porque involucra el desarrollo de muchas capacidades y habilidades como el sentido de la observación, la atención al detalle, la creatividad, la capacidad de generar ideas, realizarlas y comunicarlas, la expresión emocional… También es una buena fuente de motivación para alumnos más apáticos ya que responde a los diferentes estilos de aprendizaje. La inclusión de las artes en nuestras clases hace que éstas sean más atractivas para nuestros alumnos.

Las 3 formas de expresión artística más importantes son: la música, las artes visuales y el arte dramático y la danza.

  • La música puede formar parte de la rutina de clase. Podemos comenzar siempre nuestras sesiones con algo que prepare la atmósfera emocional, que capte la atención de los niños y les predisponga a empezar con ganas. En los descansos cerebrales estaría bien algo alegre y distendido. Cuando los alumnos estén trabajando, bien solos o bien en grupo, algo relajante y sin letra para que no les distraiga. Y al final de la clase, se puede poner algo que les guste para que terminen con una actitud positiva y con ganas de volver.

 

 

  • El movimiento durante la clase les resulta a los alumnos interesante y divertido. La actividad física es además, esencial para el desarrollo normal de la función mental, para la generación de emociones positivas y para el aprendizaje y retención del material cognitivo. Hay que evitar que los niños permanezcan sentados durante toda la sesión para que no se aburran y permanezcan activos.