Sedentarismo Vs. Deporte

 

La práctica de ejercicio físico en la infancia es crucial para evitar patologías derivadas del sedentarismo como la obesidad, pero también para potenciar un buen estado de ánimo del menor.

 

Los datos son arrolladores, según el Estudio Anibes publicado en BMC Public Health y coordinado por la Fundación Española de la Nutrición, un 48,4% de los niños pasa más de dos horas frente a una pantalla entre semana, no obstante el porcentaje aumenta hasta el 84% cuando se trata de los fines de semana.

 

Del mismo modo, el 55,4% de los jóvenes no siguen la recomendación que da la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la práctica de actividad física durante al menos una hora cada día.

 

¿Cuáles son los beneficios del deporte?

 

El ejercicio físico practicado de forma habitual mejora el corazón de los pequeños, así como su sistema respiratorio, óseo y sanguíneo. Sí, esto puede que ya lo supiéramos, pero también favorece la relajación y descarga la tensión y nervios que los niños acumulan en el día a día, lo que a su vez les mejora la calidad del sueño y, por lo tanto, les ayuda a descansar mejor.

 

Todos somos conscientes de los beneficios que el deporte aporta a nivel físico, y ¿a nivel mental? Les enseña a darse cuenta del valor y las recompensas del esfuerzo continuo y aprenden a conseguir objetivos a través del sacrificio. Y cuando no los consiguen, aprenden a perder y a mantenerse fuertes afrontando las derrotas, lo que les ayuda a tener una mayor tolerancia a la frustración.

 

El deporte fomenta la socialización, que a su vez les enseña a trabajar en equipo y a ayudarse para conseguir un objetivo común. Además, la pertenencia a un equipo les hace sentirse seguros e integrados, una de las vías para la mejora de la autoestima.

 

El deporte mejora el rendimiento académico

 

Así lo demuestran investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en un estudio publicado en ‘Journal of Pediatrics’, donde podemos saber que la capacidad cardiorrespiratoria y la habilidad motora, efectos de la actividad física, tienen un gran impacto en los resultados académicos. ¿Por qué? Porque una buena respiración “alienta la comunicación entre las células y la habilidad motora favorece la concentración”, según Irene Esteban-Cornejo, coordinadora del estudio.

 

La investigadora afirma que tener “una buena salud cardiorrespiratoria y coordinación motora pueden, hasta cierto punto, reducir el riesgo de fracaso escolar”.

 

*Notas:

 

Iria Grandal García (Periodista y Deportista Olímpica JJOO Londres 2012)