Está de actualidad, en todos los medios de comunicación todo el mundo se habla del acoso escolar, recientemente bautizado como «bullying«.

Hace un tiempo, asistimos a las conferencias que ofreció la Fundación de la Mutua Madrileña sobre este tema y salimos de la primera sesión con la sensación de remar todos en la misma dirección pero sintiendo, como maestros, una desconfianza latente hacia los centros y docentes.

http://www.fundacionmutua.es/Detalle-Noticia.html&cid=1181583652553?emi=emi-20170109-EnewsMM-01

La conferencia empezó con una pregunta bastante directa y «agresiva» por parte del moderador «¿Los centros escolares siguen poniéndose de perfil ante un caso de acoso? La respuesta de Rafael, director del IES José de Churriguera de Leganés, es tajante «No, todos los casos, y posibles casos de acoso, son tratos con los protocolos establecidos y con la mayor implicación y responsabilidad posible. Puede que no se haya hecho todo lo a tiempo que se debería, pero a veces tardamos más de lo que nos gustaría en enterarnos.»

Rafael, como director y sobre todo como tutor, pide que vuelva la hora obligatoria de tutoría ya que esa hora semanal ofrece la posibilidad de abordar temas que, durante el resto de la semana, son difíciles de tratar y que desde el 2011 no es obligatoria. Rafael mostró su preocupación por la situación en los centros y, sobre todo, por la falta de medios con los que se cuenta. Pidió formación extra para el profesorado. Una idea propuesta es que, durante el primer año de interinidad, al obtener la plaza de funcionario, se realice formación en este área.

«Tanto acosado como acosador son víctimas. Detrás de un acosador hay una situación social o familiar problemática.» Rafael.

Rafael nos recuerda la importancia de involucrar a los alumnos, de darle peso a las figuras de los delegados y subdelegados y de los ayudantes que tendrán un rol muy importante de comunicación entre el grupo y el profesor. Los alumnos ayudantes u observadores tienen la misión de ser observadores de los comportamientos del grupo y de informar a los profesores o al tutor de las conductas inapropadas. Es también aconsejable que estos alumnos acudan a los cursos más bajos, donde ellos también estudiaron, para hablar con los más pequeños y explicarles este tipo de comportamientos, para animarles a hablar con un profesor si lo sufren o si saben de alguien que lo esté sufriendo.

Por otra parte, Benjamín, director de programas de la fundación ANAR, habla de datos, siendo éstos, datos preocupantes. De las 60.408 llamadas recibidas en el teléfono de la fundación ANAR, 1363 acabaron en casos positivos de acoso escolar. En la página web https://nobullying.com/ podemos ver un análisis más profundo de los casos de acoso. El 75% de las víctimas reconoce que se han tomado medidas en sus centros pero que éstas no han sido suficientes. El problema viene cuando son las familias las que valoran las actuaciones, el 74% de ellas no están satisfechas y creen que las actuaciones son insuficientes.

La fundación ANAR ofrece charlas y sesiones interactivas en los centros.

Benjamín centra sus palabras en el acosado, pidiendo que no se tome, como primera solución, el cambio de centro escolar para éste mismo o la denuncia. Ambas opciones suelen asustar a la víctima y es lo que lleva a muchas a esperar mucho tiempo en contar el problema a los familiares. La unión de la familia, el acosado y el centro escolar es fundamental, los tres juntos tratarán de buscar la mejor solución y atajarán el problema de forma más rápida que si actuasen de manera individual. Buscar que el acosado consiga habilidades básicas de sociabilidad es fundamental para que pueda enfrentarse al problema. Solo el 18% de los acosados son tratados psicológicamente por expertos y una valoración y tratamiento por parte de éstos es muy importante.